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domingo, 20 de marzo de 2016

La tregua de Bakura


Apenas se han apagado las cenizas de la pira funeraria de Darth Vader erigida en Endor, cuando la Alianza intercepta una llamada de socorro procedente de un lejano puesto fronterizo imperial. 
Bakura se encuentra en el límite del espacio conocido, y es el primer lugar al que se dirigen los ssi-ruuk, invasores reptilianos de sangre fría que, en otros tiempos aliados del fallecido Emperador, se acercan al espacio imperial con un único objetivo: el dominio total. 
La princesa Leia ve en la misión la oportunidad de conseguir una victoria diplomática para la Alianza, pero aún adquiere mayor importancia cuando Obi-Wan Kenobi se aparece al Luke Skywalker, con el mensaje de que debe ir a Bakura, o correr el riesgo de perder todo cuanto los rebeldes han conseguido a base de tantos esfuerzos.
Cuando la Alianza llega a Bakura, los alienígenas casi han derrotado a la guarnición imperial, cuyo desesperado comandante aceptará la ayuda de cualquier bando, incluido el rebelde, contra el insidioso enemigo que esclaviza las mentes humanas para pilotar sus invencibles máquinas de guerra y destrucción.
Al tiempo que toman el mando de las desmoralizadas fuerzas imperiales, Luke, Han Solo y la princesa Leia han de ganarse la confianza y colaboración de los bakuranos, pues si bien el gobernador imperial Medeus ha garantizado a los rebeldes una anmistía temporal, existe la posibilidad de una traición por parte de aquellos cuya lealtad está consagrada al Imperio.

La víspera del asalto final, rebeldes e imperiales han de ponerse de acuerdo por fin... o entregar toda la galaxia a la espantosa servidumbre prometida por un victorioso enemigo alienígena.

lunes, 8 de febrero de 2016

Interludio XIX


La monotonía del trabajo fue rota por una aparentemente irrelevante linea de dígitos y geocordenadas sobre las gráficas que, alternando entre varios esquemas, llenaban la pantalla de datos.
El rostro de la mujer cambió y su ceño se frunció, concentrada en la línea que acababa de aparecer ante ella. Su cara pasó de una expresión de concentración a la de sorpresa, y activó su auricular para hablar rápidamente atrayendo la atención de todos los compañeros a su alrededor.

- "Señor, tengo una alerta confirmada en la cerradura de la sala 342 y videos de las cámaras ocultas, son 3 asaltantes."

La voz al otro lado parecía ralentizada. Como si no comprendiese las implicaciones de lo que ella le decía.

- "¿A que corresponde la sala 342?
- "Es la sala de comunicaciones de la COMPNOR"
- "Ah, si, la 3-4-2. Uhum. Un momento porfavor. Necesito comprobar unas cuestiones... Si, deacuerdo, no haga nada"

Una segunda linea de dígitos apareció inmediatamente bajo la linea anterior.

- "Señor, acaban de enviar una señal de asalto, es una señal manual que se envia cuando..."
- "Si, comprendo, porfavor, obvie todas las señales que vengan de la 3-4-2, suponemos que habrá más en los próximo minutos"
- "¿Señor?"
- "No se preocupe. Un trabajo excelente"
- "Señor, ha saltado la alerta de los quemadores de la entrada, ahora mismo están asaltando..."
- "No es necesario que le recuerde sus clausulas de confidencialidad"
- "No señor, veo que ha firmado el acuse de recibo en el sistema, no le robo mas tiempo. Buenas noches"

Con todos los rostros cercanos girados hacia ella en silencio y espectantes como si esperasen alguna explicación, una única respuesta era posible.

- "¿Que cojones mirais?"

Los rostros volvieron a sus pantallas de datos, reflejando los brillos rojos verdes y azules de los monitores mientras un solo pensamiento ocupaba la cabeza de la joven "Hijo de puta, les están atacando ahora mismo".


lunes, 7 de septiembre de 2015

Leebo

En una ocasión recogimos a unas personas que... No, aquellos no eran personas, eran pasaje.



domingo, 30 de agosto de 2015

Cland Voorhill


Cland es un Muun de Harnaidan, (48 ABY) que creció en el seno de un clan de banqueros. Dotado de una inteligencia preclara dominó desde joven el flujo y el reflujo, las tendencias  y los patrones secretos de las finanzas, y enseguida comenzó a postular en su entorno sus propias formulas de optimización de beneficios.

Cuando su entorno inmediato le prestó finalmente atención y vieron que el niño acertaba en sus predicciones, comenzaron a poner bajo su custodia su capital para que le sacase beneficio, y a recomendarle que hiciese de ello su oficio, pues pensarían que llegaría muy lejos en el Clan Bancario.

El joven Cland pronto empezó a invertir en tecnología que le ayudase a hacer su trabajo, cada véz mas exigente. Su cuarto en la mansión familiar pronto estuvo llena de pantallas de dados y ordenadores de procesamiento bursatil, labrándose fama antes de iniciar estudios formales en la Facultad Bancaria de Harnaidan. Superando a sus compañeros desde el primer día, Cland atrajo la atención de sus maestros en seguida, convirtiendose en un alumno de referencia en la entidad. Pronto comenzó a realizar negocios con sus maestros e incluso a compartir con ellos sus secretos y a ser consultado junto a los analistas de mayor nivel. Cland ha sido consultado (y seguido) en muchas de las decisiones que la ASC ha implementado en sus fronteras, siendo reconocido como el mayor defensor del "contrato droide". También en sus tiempos en la Facultad Bancaria, fue de las primeras voces en alzarse contra el bloqueo Comercial a Naboo en 32 ABY,según él, por que había formulas económicas mas duras y eficaces para que la (hoy extinta) Federación de Comercio presionase en su lucha arancelaria.

lunes, 16 de marzo de 2015

domingo, 15 de marzo de 2015

Interludio XVII


Diup se alejaba pensativo. Resultaba increíble pensar que la violencia podía aparecer de pronto, al girar una esquina. No en los bajos fondos de algún planeta del borde exterior, si no aquí en Recopia, en el propio espaciopuerto, tan solo caminar, y encontrarte a un hombre apuñalado por asuntos turbios que no quería revelar.

Un contrabandista y un ajuste de cuentas en público, que duda cabe, pero el concepto era ese, y demostraba que cualquiera, en el momento mas inesperado, podía ser golpeado por la violencia mas primigenia en forma de atracadores, piratas espaciales, o como un daño colateral de la Alianza Rebelde. A este hombre le había tocado una puñalada profunda y muy envenenada, asestada sin duda por algún camorrista profesional que se ganaba la vida con estas cosas. Una vergüenza que esa gentuza pudiese vivir mezclada con honrados ciudadanos.

domingo, 1 de marzo de 2015

Interludio XVI


- "Como primera medida, recomiendo desplegar bombarderos e interceptores en el perímetro en previsión de que esa o esas naves intentasen un suicidio intentando romper el bloqueo" -El holograma del Capitán respondía a las preguntas con la debida seriedad, y aunque su rostro mantenía una adecuada mascara de cotidianidad, para una interlocutora experta en la lectura en frío como Ysanne, no podía ocultar su desagrado por estar atado de forma tan (a sus ojos) absurda.

domingo, 22 de febrero de 2015

Interludio XI


La sorpresa había sido tal que el impacto de la acera en su frente no pareció ni relevante, mientras intentaba mover sus pulmones para continuar respirando. El hombre llego junto a él y le dio la vuelta mientras le daba sopapos en la cara; "¡oiga, oiga!". Nunca pensó que fuese a morir así, de improviso, solo, sin servir para nada, sin saber quien lo había matado, y con el hedor de Recopia impregnándolo todo. Larga vida a la Alianza. 

lunes, 2 de febrero de 2015

Interludio XV

La pantalla de datos continuaba sin nuevos registros por mucho que la mirada de odio de Ysanne la atravesase. Sin duda su agente había considerado oportuno infiltrarse en ese grupo por alguna razón que, análisis en mano, no alcanzaba a ver. Y cuantas mas horas dedicase al problema, mas posible es que se obturase una vez había explorado todos los ángulos del problema. Aunque el reloj continuaba corriendo

No.

No todos.

Algo se la estaba escapando. Algo se la tenía que estar escapando. Incluso a ella.

Se recostó en su sillón cruzando las manos y concentrándose en el problema; pieza por pieza, capa por capa, jugada tras jugada.

Dado que había bloqueado sus comunicaciones, cuando escuchó que el miniproyector de escritorio a su espalda se abatía y activaba, contuvo su ira, ocultó su miedo ante la posibilidad de que el plazo se hubiese terminado antes de lo previsto, y se giro con su cara mas fría e impasible.

- "Lord Vader, ¿me contactais para ofrecerme nueva inteligencia? Seguimos trabajando en una forma de contacto. En estos momentos no puedo destinaros demasiado tiem..."


- "Usted me atenderá cuando yo lo solicite, Ysaard. Mi escuadrilla tiene un nuevo objetivo. Queda al cargo de su operación. No volveré a escuchar mas excusas sobre su agente, arreste o acabe con el resto de células rebeldes o la próxima llamada no será informativa, Directora"

martes, 27 de enero de 2015

Interludio XIV


Dixxar se tapó media cara con su mano, para ocultar su rostro bajo la falsa apariencia de protegerse del perenne olor de la atmósfera de Recopia.
En la maloliente calle no había cambios. El repulsor estaba donde debía, con la carga explosiva que él mismo había colocado con disimulo cuando Ulrick consideró que aquel era el lugar para la emboscada. La calle tenía poco transito, un par de alienigenas, uno que recordaba a uno de esos jawas del maldito Tatooine, y un grupo de humanos que cruzaba jocosamente conversando sobre sus máscaras de oxígeno. Y eran bastantes para lo que habían estado viendo desde sus ventanas en el segundo piso las últimas horas.

Cruzó la calle obviando el repulsor, y giro hacia la izquierda, alejándose del repulsor para vigilar la zona. No vio nada que atrajese su atención, por lo que giró en la primera a la derecha para rodear el edificio que se encontraba enfrente de su posición. En todo el perímetro no vio nada que llamase su atención, por lo que entró de nuevo por la calle del repulsor, desde el sur, comprobando que sus compañeros Ulrick, Walter, Ronton, y Priss estaban razonablemente bien camuflados.

Entro en el edificio frente al suyo, también aparentemente de almacenes, ignorando los elevadores y paseando por el brillante y verde suelo jaspeado hasta localizar la única escalera por la que subir, (para ganar algo de tiempo, ojear un poco y escuchar).
El edificio sonaba silencioso, sin ruidos delatores de persianas subiendo o bajando para dar entrada o salida a las decenas de almacenes que este edificio de 4 plantas debía albergar entre sus pasillos.

Con su mejor cara ensayada de "estoy buscando el almacén que me han dicho", paseó por unos silenciosos pasillos, solo acompañado del ruido de sus botas, para ver en que entorno se encontraba realmente. Esperaba encontrar un AC1 flotante, pero desde luego no era el caso, o al menos no en esta segunda planta.
Tomó posición, como si de una columna se tratase, junto a una ventana cerrada de plastividrio, vigilando la esquina por la que necesariamente tendría que llegar su atacante, y empezó a dejar pasar el tiempo, mirando de tanto en tanto hacia la calle, y los extremos que controlaba de la misma.

Un tiempo después, escuchó funcionar un elevador, y se preparó para ponerse en movimiento otra vez buscando su almacén. Pero el elevador pasó del segundo piso, hasta el tercero, y allí los pasos delataron a un varón solitario que iba directo hacia su almacén, abriéndolo, operando bultos en él durante minutos, retirando una caja metálica llena de algo, y llevándosela al hombro, probablemente. Nadie más entró en ese tiempo al edificio, y Dixxar controló como el hombre salía del edificio y se marchaba. Buscó las miradas de sus compañeros, enfrente, que le transmitieron tranquilidad y control sobre lo que acababa de suceder.

Continuó pasando dejando correr el tiempo. Ahora era momento de hacer otra comprobación de la zona. Con una mirada a los compañeros del otro lado de la calle, abandonó el edificio y tomó posición en esta ocasión al sur de la calle, bajo su mirada, solo unos minutos hasta que vio que casi nadie pasaba por ella ni había nada fuera de lo normal. En esta ocasión rodeo el bloque de la derecha, controlando la zona. Parecía segura. Nada indicaba que nadie fuese a aparecer en su emboscada por muchas mas horas que dejasen pasar.
Fue unos pasos después de convencerse, cuando unos técnicos en un tejado cercano, sobre otro edificio aparentemente de almacenes, llamaron su atención. No eran humanos, y por alguna razón la pareja le resultó sospechosa.

Entonces sucedieron dos cosas.

Un vibrofilo ardiente se clavó con confianza y decisión en su espalda.
Antes de casi sentir el dolor, un pesado guante lo agarró igualmente desde atrás por la mandibula, apretando, y la sacudida eléctrica le hizo caer sobre la acera de aquella calle casi desierta, y en una oscura inconsciencia, antes de poder elaborar ningún pensamiento sobre los operarios del tejado.



lunes, 19 de enero de 2015

Interludio X


Valdéz y Rick se alejaban por delante, siguiendo la calle recta del mercado, por la derecha de las tiendas, sobre la mitad de la acera que los tenderetes dejaban libres, y por donde mucha menos gente transitaba, haciendo el caminar mas fluido.

Obviamente sin ninguna clase de práctica, experiencia, ni entrenamiento, Valdéz no podía caminar al lado suyo, pues les convertía a los dos en un claro objetivo si alguien les estuviese siguiendo desde el puesto donde habían recogido las coordenadas espaciales. Así que tendría que ser un comando bien entrenado como él el que les siguiese desde atrás vigilando que nadie les siguiese fuera del mercado de regreso al carguero.

Un entorno urbano daba casi infinidad de recursos para el comando entrenado.
Invisible a plena luz, Dan seguía a Valdéz y Rick a una distancia prudente comprobando que ni ellos eran conscientes de que les seguía, ni nadie les seguia a su vez. Estas misiones urbanas sin duda podían explotar en cualquier momento, pero para Dan eran preferibles antes que infiernos de trinchera o de infiltración. Mientras veía a Rick y Valdéz subir con prisa las escaleras que llevaban a una de las muchas plataformas de aerotaxis que cubrían el mercado, Dan se tranquilizó recordando su entrenamiento y que había muchos recursos a disposición de un comando habilidoso y múltiples oportunidades para... La puñalada lo tomó por sorpresa, entrando por la parte baja de la espalda.
Prácticamente se sorprendió una vez la hoja salió de su espalda, en su cintura, cerca de su columna.
Su instinto, potenciado por la sorpresa, fue desenvainar el vibrofilo oculto y sajar con un medio giro a la altura del cuello, estimando la altura de su atacante, pero apenas una exhalación salió de su boca mientras intentaba sin éxito agarrar su vibrofilo con un codo que no articulaba y unos dedos rígidos como piedras.

La parálisis se extendía por su cuerpo de forma instantánea mientras terminaba descordinadamente de girarse para encarar a su atacante. Allí no había nadie, tan solo viandantes en un sentido y en otro. Tan solo alguna mirada a medio camino entre la sorpresa y la vergüenza ajena, mientras intentaba hablar y comprobaba que su garganta de cemento no le respondía mas que para dejar ir el aire. Mientras las piernas le fallaban y veía el suelo venir hacia él sin poder interponer su manos, solo un hombre a unos metros arrancó a correr hacia él de frente al grito de "¡oiga, oiga!"

La sorpresa había sido tal que el impacto de la acera en su frente no pareció ni relevante, mientras intentaba mover sus pulmones para continuar respirando. El hombre llego junto a él y le dio la vuelta mientras le daba sopapos en la cara; "¡oiga, oiga!". Nunca pensó que fuese a morir así, de improviso, solo, sin servir para nada, sin saber quien lo había matado, y con el hedor de Recopia impregnándolo todo. Larga vida a la Alianza.

Apartados, en una plataforma de aerotaxis, Rick se apresuraba a tomar la única plaza del repulsor, dejando a Valdéz en espera de que llegase el próximo, ambos con prisa por desaparecer del mercado, y del tumulto del puesto de animales, hacia una seguridad que no podían saber que no sería tal.